El tiempo es traicionero...
Acabo de paralizarme en mi oficina y nuevamente Ricardo, logra estremecer mi corazón. No quiero criticar las malas gestiones, solo me gustaría que estas palabras sean un llamado a la conciencia, a la conciencia de alguien que la tiene muy sucia y que sigue disfrutando del dolor ajeno, no puede ser que nadie sepa nada; Dios mío, ¿por qué no hablan...? Por último anónimamente, pero, por favor, den una pista; traten de comprender el dolor ajendo, el dolor de un padre, de una madre que perdieron su tesoro más preciado.
Sra. Margot, el tiempo es traicionero, pasa muy rápido y en nuestros quehaceres dejamos pasar el minuto para darnos el tiempo de llamar a las personas que son importantes en nuestras vidas; así como lo es Usted en mi vida. Sólo aprovechar de decir que la quiero mucho y que a la distancia de nuestros diferentes quehaceres sigo rezando para que todo esto se solucione de una vez y su corazón reciba una respuesta. Es lo menos que merece una mujer de corazón tan puro y transparente como Usted.
Un beso y un abrazo enorme de su "alumna en práctica", jamás voy a olvidar ese año que poasamos juntas (2002) y no dejo de agradecer a la vida por haberla conocido.

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